Muchas de las que estuvimos en las calles, días y noches aquel mayo del 2011 vemos la evolución de Podemos como un proceso esperpéntico. Incluso para aquellas que desde el principio compartíamos señaladas diferencias con el partido morado, su debilidad en la denuncia de la represión por parte del estado español a partir del caso catalán es, por encima de todo, doloroso.

Publicat a Opinió
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